Dicen que soy un monstruo, yo me considero un diós muerte desde pequeño, he estado fascinado con la muerte. odiaba a las personas y me odiaba a mí mismo. estaba tan lleno de odio que no había lugar dentro de mí para sentimientos como el amor, la pena, la ternura, la dignidad o la moralidad. sentía placer lastimando a los seres vivos y animales que fueran más débiles que yo. y a menudo me preguntaba. ¿por qué no puedo matar? si de todas maneras vamos a morir. voces me acosan y me martirizan. la de mi madre, la de mi padre y, posiblemente, la de todos los difuntos de la historia. ya solo quiero a teo, pero está muerto. lo ejecutaron una fría mañana de abril en una prisión estatal. una muchedumbre infecta agolpada a las puertas celebraba su llegada a la vieja chispitas. nunca lo olvidaré. madre y luego está mi madre, la verdadera culpable. murió al poco de marcharme a los estados unidos. el degenerado de mi padre acabó con su vida. la maltrataba día y noche, al igual que a mí. no pude resistir más y los abandoné, aunque volví a almería unos años después para cumplir uno de mis sueños: vengarme de la humanidad. primera vez me encontraba a las puertas de un cine una noche lluviosa cuando una chica pasó junto a mí. un lado de mí dijo: qué chica tan atractiva, me gustaría hablar o salir con ella pero otra parte de mí se preguntaba cómo se vería su garganta estrangulada con unos pantis. era el vivo retrato mi madre. sentí mi corazón desbocado y sudor frío por el cuerpo mientras la voz de teo me decía: mátala, mátala, no seas cobarde. la seguí hasta el portal de su casa. allí empezó esta historia. mírame con desprecio, verás un idiota. mírame con admiración, verás a tu dios. mírame con atención, te verás a ti mismo. (charles manson). yo, el asesino es una novela escrita por diego uribe.
